El fenómeno “Born Global” y las Pymes. (I)

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La internacionalización de la empresa, considerada como un proceso de actuación más allá de las fronteras domésticas, tal como lo definieron Welch y Loustarienen en 1988, ha ido acelerándose muy significativamente durante las tres últimas décadas, al tiempo que, paralelamente, crecía en complejidad. A ello ha contribuido en gran medida la globalización  de los mercados, derivada de la integración económica, con la Unión Europea como ejemplo más representativo, y el desarrollo vertiginoso de las TICs. Y a esos aspectos fundamentales,  habría que añadir el perfeccionamiento paulatino de los sistemas tecnológicos de producción y de los medios de transporte, en todos los niveles, que ha devenido en un abaratamiento relativo de costes y una mayor facilidad logística para el movimiento global de mercancías.

Con tan drástica evolución, la superación de muchos de los obstáculos para el desarrollo de la expansión internacional, que antes estaban solamente al alcance de las grandes empresas, han ido desapareciendo, abriendo el acceso a los mercados exteriores a un creciente número de nuevas empresas, al margen de su tamaño, experiencia o capacidad de recursos.

En el proceso de Internacionalización – como en otras formas del crecimiento empresarial –  una buena parte de los condicionantes de éxito o fracaso se deriva de la toma de decisiones acertadas que no caben sin el conocimiento de las características particulares de los mercados. Y para ello, la información para el análisis ponderado es imperativa en todas las fases del proceso. Es, precisamente, ese capítulo el que ha evolucionado vertiginosamente en los últimos años; hasta tal punto,  que los conceptos que han venido enmarcando el proceso de expansión exterior, deben ser reconsiderados y adaptados a las circunstancias actuales so pena de que el esfuerzo exportador quede abocado al fracaso.

Sin entrar en profundidades teóricas, aquí fuera de lugar, cabría resumir que el modelo vigente tradicional de Upssala – expuesto por Johanson y Vahlne en 1977 y 1990, que plantean el proceso de internacionalización de forma gradual, armónica y paulatina –  comienza a cuestionarse ante la aparición persistentemente creciente de empresas compitiendo con éxito en los mercados fuera de los márgenes que enmarcan tal patrón de desarrollo.

Se trata de las denominadas, en términos anglosajones, “BORN GLOBAL”. Pymes, incluso microempresas en muchos casos,  que, como su nombre indica, nacen prácticamente para actuar en los mercados exteriores. Presentan unos rasgos típicos que podríamos resumir del siguiente modo:

–         Funcionan activamente en los mercados internacionales desde su inicio o en los primeros años de su existencia.

–         Son escasas en recursos humanos, financieros y de activos tangibles, pero poseen grandes recursos intangibles (conocimiento).

–         Sus directivos y/o fundadores tienen una base emprendedora  internacional, orientada al riesgo y la pro-actividad competitiva.

–         Hacen un aprovechamiento intensivo de las TICs cuya utilización  dominan

–         Se decantan por estrategias competitivas basadas en la calidad y la concentración en segmentos muy enfocados.

–         Utilizan, básicamente, el partnership, las redes y las alianzas en los mercados de destino.

–         Se identifican en una gran cantidad de sectores – no sólo de altas tecnologías – en los que la innovación suele ser común.

El comportamiento de las Born Global en el proceso de internacionalización desborda todos los cauces del procedimiento tradicional, pero su éxito en la consecución de resultados más o menos inmediatos, a la hora de operar en mercados exteriores, es evidente. Su existencia, modus operandi y sostenibilidad creciente en los mercados, conforman un fenómeno novedoso de importancia todavía imposible de valorar que no podemos dejar de analizar y, en su caso, intentar utilizar. Solamente se trata, ahora y aquí, de llamar la atención sobre el mismo, por el indudable interés que puede representar para las Pymes que inician la aventura de la internacionalización.

Sirvan estos breves apuntes como introducción de un tema interesantísimo sobre el que continuaremos profundizando y extrayendo conclusiones en próximas entregas.

Pedro Lalanda II

El potencial exportador de las Pymes y la elección de los mercados

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Establecida la realidad de la existencia de ventajas competitivas que justifican las posibilidades de éxito en otros mercados, es preciso constatar nuestra potencialidad exportadora antes de comenzar a planificar la acción exterior correspondiente.

Existen, para ello, sencillas herramientas de autodiagnóstico “on line” cuya aplicación puede ayudar a determinar si nos encontramos, o no, en condiciones de salir al exterior con probabilidades de éxito. Son facilitadas en distintos formatos  por Entidades Oficiales, Cámaras de Comercio y otros Organismos similares y, aunque no suplan los análisis que pueden realizar los expertos, están concebidas para que las Pymes puedan alcanzar, per se,  una aproximación de sus aptitudes exportadoras. He aquí algunos ejemplos:

–         Portal PYME (Ministerio de Industria, Energía y Turismo): http://servicios.ipyme.org/autodiagnostico/index.asp

–         ICEX – Portal PIPE (Secretaría de Estado de Comercio) http://www.icex.es/icex/cda/controller/pageICEX/0,6558,5518394_5519162_111530154_0_-1_-1_p5658362,00.html

Obviamente, la participación de un asesor experto o el seguimiento de alguno de los programas especializados – muchos de ellos bastante asequibles para la escasez de recursos inherentes a cualquier Pyme – pueden resultar de indudable apoyo en esta fase de inicio del exportador.

Asumido lo cual, y confirmada, en su caso, la potencialidad de Internacionalización de la empresa, aparece inevitablemente la incertidumbre del mercado al que dirigirse con nuestro producto o servicio con perspectivas favorables de consecución de operaciones. La dimensión del problema va a depender, significativamente, de nuestras ventajas competitivas y de nuestros recursos reales. Y, como ya apuntábamos en nuestro post relativo a esas ventajas competitivas, su resolución – aparentemente complicada – va a lograrse mediante algo tan simple como la utilización del sentido común y la asunción de la realidad de nuestras particulares circunstancias.

Las Pymes son, por definición, entidades empresariales escasas en recursos y la sensatez nos conduce a comprender que solamente la optimización de esas capacidades nos podrá conducir al éxito, a no ser que estemos dejando al albur nuestras acciones, encomendando a la suerte la consecución de los negocios. Es preciso, además, considerar los detalles específicos de nuestro producto servicio, que pueden aconsejar estrategias de concentración o diversificación de mercados en nuestro esfuerzo exportador. Pero, en nuestra experiencia sobre la realidad operativa, esa precariedad de recursos que mencionamos como factor común de las Pymes, aconseja en la mayoría de los casos aplicar una estrategia de concentración en muy pocos mercados para conseguir que la acción funcione adecuadamente con esos reducidos medios.

Nos vamos a encontrar, así, en uno de los momentos clave de éxito – o de fracaso – en nuestro proceso de expansión internacional: nada nos impide comercializar nuestros competitivos productos o servicios en cualquier lugar del mundo, pero nuestros recursos nos obligan a decidir uno o dos mercados en los que nuestras probabilidades de éxito sean notables, para concentrar en ellos todo nuestro esfuerzo. ¿Cómo acertar en la elección?.

Lo aconsejable sería la contratación del servicio de expertos, pero, en su ausencia, será otra vez el sentido común el que salga en nuestro auxilio, añadiendo la utilización de alguna herramienta de búsqueda de información que pueda dar sentido práctico al proceso. La problemática es diferente en cada caso, en función de las características particulares de la empresa, su actividad concreta, sus objetivos, sus tiempos y sus recursos. Pero, en síntesis, se tratará de reflexionar seriamente sobre los requisitos – normalmente de carácter macroeconómico – que debería cumplir el mercado idóneo para la aceptación de nuestra actividad, para continuar  descartando posteriormente, mediante comparación, los mercados que no cumplan esas exigencias.

El acierto en la definición de esos criterios restrictivos es fundamental, y la gestión de búsqueda de información para contrastarlos, también. Por tanto, el tiempo que invirtamos para ello debe considerarse bien empleado. Y, aunque la labor sea aparentemente ardua, no debemos desalentarnos ni tampoco eludirla: es imprescindible para seguir el camino hacia el éxito y contamos con la inestimable herramienta de Internet y de alguna otra prestada con carácter público por Entidades Oficiales – ICEX, Cámaras de Comercio, Oficinas Comerciales Españolas en el exterior, Asociaciones – que nos permitirán, con paciencia y trabajo de investigación, seleccionar esos UNO O DOS mercados que estén inicialmente a nuestro alcance con mayor facilidad.

El tiempo y el esfuerzo invertido en la selección no será verdaderamente compensado cuando llegue el momento de la batalla……

Pedro Lalanda II

El papel de la Pyme Internacional en la recuperación económica

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Para todos los expertos  económicos resulta meridianamente claro que existe una serie de medidas a llevar a cabo si queremos salir de la  crisis que agarrota nuestra economía, encerrándola en una espiral diabólica cuya fuerza motriz, impulsada por la deuda, va creciendo  retroalimentándose con nueva deuda acumulada de manera constante de la que, desafortunadamente, no cabe prescindir si queremos evitar la bancarrota. Es un proceso diabólico en el que todo el esfuerzo se consume para poder, simplemente, honrar los intereses que periódicamente hemos de satisfacer a nuestros acreedores, impidiendo que tal esfuerzo, por tanto, se aplique al desarrollo económico productivo que genere florecimiento….

Tales medidas, en términos macroeconómicos,  podrían sintetizarse en cuatro grandes capítulos:

1) Reformas estructurales correspondientes para afrontar el estancamiento económico, considerando básica la austeridad.

2) Saneamiento del Sector Público, reformando la Administración y  optimizando la gestión tributaria sin merma de la actividad, el consumo, el ahorro y la inversión.

3) Saneamiento Bancario que permita la estabilidad financiera.

4) Crecimiento del Sector Exterior que haga posible la creación adicional de empresas que den lugar al empleo,  reduciendo paulatinamente  los desequilibrios actuales.

Los dos primeros irían encaminados a la reducción del gasto público, para contribuir a conseguir, en su caso, los objetivos propuestos del 4,4% del déficit en 2012  manteniendo la estabilidad presupuestaria.  El tercero  resultaría imprescindible para poder gestionar la actividad económica sin sobresaltos. Y  el último, el aumento del Comercio Exterior, constituiría la fuerza motriz para el inicio del crecimiento y la creación de puestos de trabajo.

Centrándonos en el último de esos Capítulos, algunos datos y consideraciones muy breves pueden ayudar a comprender el papel que pueden representar las Pymes en el Sector Exterior.

–   El porcentaje total de Pymes en España sobre la totalidad de la estructura económica es del 99,88%, equivalente a 3.246.986 empresas (DIRCE, INE, 2010)

–   El número total de operadores de exportación, fue de 107.258 en 2009

–   De ellos, la cantidad de exportadores de forma regular en los últimos 4 años ascendió a 39.320 y con inversión en el exterior, 6.002

–   El 97% de las empresas exportadoras son Pymes, y dentro de tal grupo, el 13% son entidades con un número de empleados entre 51 y 250; el 40% cuenta con 11 a 50; y el más numeroso, 44%, está constituido por Micropymes con un número máximo de 10 empleados.

–   El segmento con mayor índice de crecimiento y sostenibilidad es el de las medianas (51 a 250 empleados).

– El ritmo de crecimiento de la internacionalización de Grandes empresas ha sido fortísimo, pero en los últimos ejercicios se va estabilizando.

– La caída de las exportaciones que comenzó en Septiembre de 2008, rebotó sensiblemente a partir de Noviembre de 2009 y continúa hasta el momento.

– La tasa de implantación española en el exterior es del 1% aproximadamente, sensiblemente inferior a las de nuestros vecinos europeos, del 3%.

Sin entrar en mayor profundidad, casi resulta obvio concluir que la antorcha de la Internacionalización está en las manos de las Pymes. Las grandes empresas han de continuar su internacionalización, pero sus posibilidades de crecimiento son, ahora mucho más reducidas. Su aportación más preciada en estos momentos debería ser la de tratar de acarrear a las pequeñas en sus proyectos, una vez que en muchos mercados han abierto el camino. Los márgenes de actuación – mayor intensidad individual de las operaciones y, sobre todo, mayor extensión del número de empresas exportando – con que cuentan nuestras Pymes para iniciar la carrera del crecimiento, dentro de nuestro entorno, son amplios en términos comparativos.

Pero, para aprovecharlos eficazmente, han de reunirse toda una serie de requisitos imprescindibles, de los que la competitividad es, sin duda, el más importante. A su consecución habremos todos de aplicarnos, porque en ello estará la base de la recuperación en los próximos años. Entraremos en detalle en próximos posts.

Las Administraciones Públicas y la Internacionalización de Pymes

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Algunas de las actuaciones y manifestaciones de distintos miembros y estamentos de la nueva Administración Central  que están teniendo lugar en los últimos días en el terreno de la Internacionalización empresarial, están provocando interesantes debates y reacciones que denotan el  alto grado de interés de las Pymes en las políticas que vayan a implementar los nuevos administradores y en las repercusiones correspondientes sobre sus actividades en los mercados exteriores.   Los debates se centran en el papel específico que van a desempeñar unas y otras Administraciones en la gestión de impulso y apoyo del Comercio Exterior, actualmente desarrollada por una pléyade de entidades públicas y privadas con una actuación que ha venido representando el paradigma de la ineficacia, como consecuencia de la absoluta discordancia: venimos contemplando con preocupación  cómo cada uno rema en el sentido que cree adecuado, de modo que el barco permanece estancado….Y, en nuestra humilde opinión, es preciso que los navegantes se pongan de acuerdo para remar armónicamente si queremos que la nave inicie la travesía antes de hundirse definitivamente.

Los balbuceos del Gobierno Central  parecen bastante coherentes con lo que proclamaba su partido en el programa electoral: se trataría de aunar esfuerzos y eliminar solapamientos, adelgazando, consecuentemente, el gasto y aplicándolo a utilizaciones más productivas. Racionalidad y eficacia. Y esas primeras manifestaciones y actuaciones que vamos observando en el ámbito del sector exterior  – Sr. García-Margallo sobre Oficinas Exteriores gubernamentales y autonómicas;  fusión de Invest in Spain en el ICEX, y alguna otra – apuntan en ese sentido: los distintos debates  que vienen produciéndose confirman la buena recepción de esos primeros pasos. Igualmente sucede con los nombramientos de primera y segunda línea que van materializándose.  Y, personalmente,  uno quiere tener la convicción de que todo va a ir desarrollándose en ese sentido, aunque se trate de una tarea, sin duda, complicada.

Tendremos tiempo de entrar en profundidad a medida que se produzcan los acontecimientos, aunque hay actitudes que nos producen cierta confusión, como la propia intervención del Ministro de Asuntos Exteriores en los terrenos de Internacionalización de carácter económico-empresarial,  cuya decidida  actuación nos parece excelente, pero desconcertante sin la participación del Ministerio de Economía  o su  Secretaría de Estado de Comercio, o el ICEX quienes, mientras no se ordene en contrario, serían los responsables de esos capítulos.

Y no puedo dejar de mencionar otros aspectos que – sin formar parte de las definiciones de la estructura política de los Ministerios y su funcionalidad, y más allá de la confusión – constituyen motivo de preocupación en estos momentos para muchas Pymes y cuantos apoyamos y promovemos su Internacionalización. Me refiero hoy, en concreto, al Programa PIPE, sin lugar a dudas el de mayor éxito de todos los emprendidos por el ICEX a lo largo de su historia, que ahora se encuentra languideciendo de forma lamentable como consecuencia evidente de la enorme discordancia entre las Administraciones que antes mencionaba:  ha quedado paralizado en algunas Autonomías desde el 31 de Diciembre de 2010 y en otras muchas está funcionando sensiblemente disminuido en su efectividad y algunas facetas – inicio de admisiones en los últimos cuatro meses de 2011, escasez evidente en el número de empresas admitidas, práctica suspensión del programa de seguimiento, entre otras – que, desafortunadamente, están dejando exangüe al Programa, mientras contemplamos otras acciones dentro de la Institución que se van promocionando sin traba con inversiones y apoyos desproporcionados en nuestra humilde opinión: quisiera romper una lanza por el relanzamiento  del PIPE porque he vivido su efectividad y pienso que es sobre ese tipo de Programas donde debería aplicarse la urgencia y la racionalidad, tanto en su revitalización como en su renovación, sin pausa, para el logro de una mayor eficacia para las Pymes.

Mantengamos la esperanza. Hemos de confiar en la gran capacidad demostrada por los Ministros correspondientes en sus ámbitos de actuación anterior. Igualmente demos un voto de confianza al Secretario e Estado, Jaime García-Legaz, magnífico gestor en sus previas actividades  y a la nueva Consejera Delegada del ICEX, Mª del Coriseo González-Izquierdo, gran conocedora de la Institución. Y, sin duda, en los numerosos excelentes profesionales funcionarios y contratados en Administraciones y Cámaras. Hace menos de un mes que el equipo de Gobierno se ha puesto a trabajar: esperemos y observemos.

La Internacionalización y las Ventajas Competitivas

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Situados ya en la segunda decena del siglo XXI, sumergidos de lleno en la globalización, nos mostramos decididos defensores de la Internacionalización de las Pymes que tienen que encarar una situación real impensable hace relativamente pocos años. Se trata, probablemente, de una cuestión de supervivencia para muchas de ellas y por ello,  considerando que conforman una aplastante mayoría en el conjunto del tejido económico de cada país – el 99,9% en el caso de España, si incluimos microempresas – vamos a ir desgranando en este Blog distintas consideraciones y análisis que permitan aclarar el camino para su eficaz desenvolvimiento en otros mercados.  Creemos que el esfuerzo en esa línea, como impulso de la Internacionalización,  es de imperativo cumplimiento por parte de todos los actores y gestores económicos públicos y privados. Pero hemos de asumir que la consecución del éxito arranca de las capacidades reales de las propias Pymes, sin las cuales, cualquier esfuerzo resultaría inúti: y no todas están en condiciones de emprender la aventura. Veamos.

La exportación, como primer paso natural en la carrera de la Internacionalización de cualquier actividad, constituye una acción de ventas similar a las que llevamos a cabo habitualmente en el mercado doméstico, pero con las dificultades obvias añadidas que se derivan del traspaso de la acción correspondiente fuera de nuestras fronteras y las complicaciones que acarrea tan aparentemente simple circunstancia. Y el sentido común nos hace comprender que la clave del éxito radica en el control de tales dificultades, que sólo será posible mediante la preparación, la planificación y el desarrollo adecuados.  En tal empeño vamos a dirigir nuestros pasos en este Blog.

Sin embargo, antes de comenzar el camino, no tenemos más remedio que concentrarnos en una simple, pero determinante, premisa: la relativa a las Ventajas Competitivas de nuestros productos o servicios.  Tan rotunda e indispensable que sin su existencia es inútil iniciar cualquier emprendimiento, hasta el punto que su ausencia desaconsejaría cualquier actividad –incluso doméstica – o la reconsideración de la misma si es que la empresa ya está presente en el mercado. Hemos visto gran cantidad de fracasos y frustaciones en la Internacionalización que tienen su explicación en algo tan simple como la falta de constatación previa de esas Ventajas, lo que, por otra parte, no encierra demasiadas dificultades, como veremos a continuación.

No se trata de aplicar técnicas específicas y complejas que nos permitan la evaluación de la actividad y su posicionamiento competitivo. A priori, la experiencia nos demuestra que, concentrándonos solamente en la actividad que consideremos más ventajosa – en el caso de ejercer varias – y llevando a cabo un ejercicio  de reflexión sensato y lleno de humildad, será suficiente para empezar a situarnos con simples respuestas. Se trataría de plantearnos cuestiones tales como las siguientes:

¿Contamos con una tecnología diferente? – ¿Son únicos o distintos nuestros productos o servicios? –  ¿Están protegidos mediante patentes? – ¿Tenemos una marca de éxito reconocido? – ¿Goza de prestigio nuestra actividad? – ¿Contamos con una imagen empresarial especial? – ¿Son bajos nuestros costos de producción o servicio? – ¿Es superior nuestra calidad? – ¿Contamos con un equipo humano sobresaliente sobre los de la competencia? – ¿Está por encima de la de nuestros competidores nuestra flexibilidad productiva? – ¿Podemos acceder ventajosamente a la información de los mercados?, y otras similares que nos hagan concluir la diferencia con nuestros competidores.

Eso es todo, en síntesis. Y, si es preciso, habría que añadir análisis de mayor profundidad. Pero normalmente, tras la reflexión, vamos a extraer las debidas conclusiones que nos permitirán comenzar con buen pie e ideas claras el arduo camino que hemos de emprender, a partir de ese momento, hasta lograr la apertura de nuevos mercados si, como es de esperar, hemos conseguido detectar ventajas significativas en alguna de nuestras actividades. Y si no es así, solamente caben dos posibilidades: intentar idear alguna modificación  de nuestra actividad que la haga competitiva en algún aspecto – innovando – o  desistir  razonablemente de considerar la salida a otros mercados. (La experiencia demuestra que la primera de las alternativas es casi siempre realizable y que la imposibilidad de detectar alguna ventaja competitiva es harto improbable si, como se presupone, nuestro producto o servicio se ha estado vendiendo en el mercado doméstico).

A partir de ahí caben análisis más finos  de atracción y posicionamiento. Pero solamente a partir del momento en que tengamos conciencia de nuestras ventajas, estaremos en condiciones de iniciar la aventura exterior con expectativas de éxito. Esperemos que así sea y vayamos descubriendo, gradualmente, como salvar los obstáculos del camino.

Pymes e Internacionalización

He aquí un binomio cuya suma aparece estos días como la panacea universal capaz de resolver, con éxito, gran parte de los males que aquejan a nuestra vapuleada economía doméstica, azotada por una profunda crisis que parece no tener solución a corto plazo: no existe, hoy, ningún representante de entidad pública o privada que no se manifieste firme defensor de las Pymes y de su Internacionalización, abogando por su impulso y clamando por la necesidad de activar programas de apoyo y sostenimiento de esa legión de batalladores de primera línea como artífices del resurgimiento económico…..

Y, sin embargo, salvo honrosísimas excepciones, todo queda en palabras, intenciones y acciones sin efectividad ni coordinación que nada resuelven y a nada contribuyen. Existen miles de asociaciones para ayudar de forma global a las Pymes que, paradójicamente, hacen lo mismo, utilizan idénticos fondos, desarrollan idénticos programas y soluciones mediante programas que resultan inútiles en muchos casos porque los supuestos beneficiarios – las pymes – no llegan siquiera a conocerlos. Y lo mismo sucede, obviamente, en el campo específico de la Internacionalización.

Las Pymes – que, por definición, son escasas de recursos – están sufriendo el azote de la crisis en masa, de forma callada pero clamorosa. Y no necesitan que nadie las empuje a la acción fuera del mercado doméstico: son perfectamente conscientes de la conveniencia de encontrar otros horizontes. Pero, en muchos casos – por incapacidad potencial para exportar, o, simplemente, por falta de conocimiento y de recursos – esa posibilidad, desafortunadamente, no existe. Cuantos gurús, prohombres, salvadores y demás especies; cuantos organismos, asociaciones y entidades se promocionan como paladines defensores de la internacionalización de las Pymes, deberían haber demostrado su entusiasmo hace ya años. Porque ahora ya no hay tiempo para las que desaparecieron ni para otras muchas que carecen de capacidad de resistencia para salir al exterior con expectativas de éxito, aún cuando posean ventajas competitivas, talento y ánimos para ello.

¿Qué hacer, entonces?. Pues algo bastante simple: utilizar el sentido común, la concreción y la acción consecuente para tratar de sostener el todavía ingente número de pymes que tienen potencial capacidad para la internacionalización en la medida de las posibilidades de cuantos desarrollamos nuestra actividad profesional, comercial o pública en torno a la Internacionalización: Organismos públicos o entidades de derecho público, entidades de servicios anexos y accesorios, entidades financieras y de avales, empresas de capital riesgo y business angels, consultores y asesores especializados….todos cuantos podemos aportar recursos, conocimiento, experiencia, debemos ser conscientes de que DEBEMOS y PODEMOS proporcionar nuestro pequeño óbolo a esas queridas Pymes para lograr su expansión internacional de forma racional y efectiva. Nos va en ello nuestro futuro como Economía de primera línea.

No cabe, ya, teorizar ni sustentar la idea del apoyo externo para sacar adelante los proyectos. Es preciso que las Pymes asuman la realidad de la cultura del riesgo y la certeza del éxito derivado de la propia capacidad competitiva. No podemos sustentar el logro empresarial en la subvención pública. Todo ello va a ser la filosofía de este blog.

Con ese propósito, desde aquí vamos a hacer cuanto esté en nuestras manos, aportando ideas, conocimientos, experiencias de éxito y fracaso. Y animando a que el debate aflore, porque tenemos la convicción de que la luz nace de la honrada discusión. Ofreciendo la posibilidad de participación y publicación de posts a quienes tienen el conocimiento y la excelencia en sus especialidades. Y pidiendo, siempre, consejos, sugerencias y propuestas que muchos tienen que darnos y hacernos para que este lugar se convierta en algo verdaderamente eficaz para quienes, sin duda, cuentan con el talento, la ilusión, la juventud y la fuerza para conseguir el éxito en nuevos mercados: las Pymes Internacionales.